sábado, 14 de enero de 2017

El Movistar Inter saca adelante un partido que sepultó el propio Gran Canaria

Movistar Inter 6-2 Gran Canaria || Los madrileños continúan en segunda posición por su eficacia, pero también por el demérito de su rival, que batalló intensamente el encuentro hasta que los propios errores embarraron su buena imagen durante la segunda mitad (fotografías: Sandra Santiago/Movistar Inter).





Lo que se antojaba un partido placentero para el Movistar Inter ante el Gran Canaria lo fue, al menos, durante la primera mitad del encuentro. Se presuponía que los isleños son un equipo con fe y calidad, pero se ausentaron en los primeros 20 minutos de la contienda. A los tres fue Bruno Taffy el que adelantó a los de Jesús Velasco, lo que les dio tranquilidad y permitió que la atracción de la grada se centrara en Gadeia, quien entró en la convocatoria en sustitución de Mario Rivillos (a quien le tocaba descansar).

El universal procedente del Intelli tenía ímpetu por agradar y lo demostró en sus primeras acciones. En la única rotación en la que participó, disparó hasta en cuatro ocasiones para dar muestra de que lo han traído para sumar contundencia y voracidad contra la puerta adversaria. En ese punto del encuentro, se sucedían las oportunidades interistas, aunque la mayoría de ellas con un fin alejado de la puerta de Igor —quien realizó buenas intervenciones, a decir verdad—. Ortiz, Borja o Pazos eran los hombres más activos, pero no fue hasta el último minuto antes del descanso cuando llegó el doblete de Rafael, que tiene un instinto especial para desenvolverse dentro del área. La ventaja de tres goles no duraría demasiado en el electrónico, puesto que Juanillo, a nueve segundos del intermedio, mantendría la esperanza viva en los canarios.


Ese tanto apenas parecía importar, ni siquiera para los del archipiélago, pues apenas lo celebraron. La profesión iría por dentro, y es que en la segunda parte fueron ellos los que mordieron con más agresividad a su rival. Anás y Juanillo, a veces acompañados por Bingyoba, obligaron a Álex a lucirse en multitud de instantes. Parecía que los canarios tenían en su mano remontar el choque, más cuando Julio conectó un disparo en la frontal del área para instaurar el 3-2. La relajación era evidente en los torrejoneros. A toro pasado, cuando escribo esta crónica, puedo pensar que se lo pueden permitir por la sensacion que experimentan al mirar a su banquillo. Cualquiera puede resolver. Sólo cuatro minutos dejaron a los visitantes soñar en el empate, lo que tardó Taffy (el del Palma) en hacer acto de presencia: regate en banda izquierda y disparo alto. Era el 4-2. Sonreían los de azul.

Suso Méndez quiso entonces, a falta de nueve minutos para la conclusión, vestir a Anás con la camiseta de portero-jugador. Lo hizo, entendemos, sin presagiar que en la primera jugada caería el error y se desplomaría el partido para ellos, después de tanto remar. Juanillo quiso enviar el balón hacia Bingyoba en lo que parecía un pase fácil si Borja, un rival, no se hubiera posicionado tan cerca de interceptar el pase. El caso es que lo estaba, y el de Morata de Tajuña puso el quinto con total comodidad. Aquello mató el partido, ya sin sentido. Hasta el último minuto, claro, porque Rafael siempre aparece. Otra vez, al final. Completó su triplete y se fue a casa con una sonrisa más amplia de la que tenía. Un oportunista agraciado.

De esta forma, el Movistar Inter se mantiene en segunda posición de la clasificación, a sólo un punto del líder, el FC Barcelona Lassa, y la semana próxima viajará a Burela. Por su parte, los canarios recibirán al Santiago Futsal mientras se acomodan a cinco puntos del descenso.

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