martes, 7 de marzo de 2017

Especial Copa LNFS: Así fue la final de la Copa de España de Ciudad Real 2015

Del olivo brotó oro

FC BARCELONA 4-6 JAÉN FS PARAÍSO INTERIOR /// El Jaén Paraíso Interior se proclama vencedor de la XXVI Copa de España de Ciudad Real en su primera participación y derrota a un FC Barcelona que fue con la inercia en contra desde el primer minuto sin conseguir igualar el marcador. José López fue proclamado mejor jugador del torneo (Foto: LNFS).



Ni en un millón de sueños se atisbó una gesta de tales magnitudes en la mente de los aficionados al Jaén Paraíso Interior. Hace cinco años, este club estuvo al borde de la desaparición, y el domingo levantó la XXVI Copa de España en su primera participación en el torneo. Con la etiqueta de la mayor gesta deportiva de la historia de la provincia jiennense, el equipo de Dani Rodríguez escribió con la caligrafía del éxito su nombre en el palmarés de la competición. El FC Barcelona, en su cuarta final del torneo en los últimos cinco años, cayó cuando la cuesta la tenía más inclinada.

El esfuerzo es vacío si no va acompañado de la constancia. Esa premisa intentaba desactivar el favoritismo talonario de un equipo catalán que se había mostrado intratable a lo largo de sus tres días de competición. La presión la recibía el Barça, pues su balanza estaba más descompensada que si enfrente hubiera hallado un rival con una ristra tras de sí de torfeos como Inter Movistar o ElPozo Murcia. Y aquello jugaba a favor del Jaén Paraíso Interior, que quiso divertirse en un primer momento y que después quiso ganar, pues es imposible no pegarle un bocado cuando te ponen la tarta a dos centímetros. La marea amarilla (extensible a casi la totalidad del pabellón) ayudaba en el desempeño de la utopía venidera.

La silbada era contundente en los instantes iniciales si algún jugador blaugrana tocaba la pelota, pero se hizo estruendosa en cuanto Solano —que ha marcado sus únicos dos tantos con el Jaén Paraíso Interior en esta Copa— embocó nada más darse la vuelta en cuanto Cuco le filtró un balón que pasará desapercibido para la mayoría de los recuerdos, pero que fue el germen del "y si...". Le vino de perlas ese tanto a los andaluces porque aquello volteaba los esquemas que un principio podrían hacerse. Se activó con celeridad el cuarteto amarillo, que se sentía cómodo con su juego combinativo en la salida de balón, pero que también halló un Solano impertérrito en los balones en largo. En el otro área, Ferrao era la única alternativa en los primeros minutos. Había falta de fluidez en el Barça y el peligro llegaba, bien en ataque posicional (con aclarados para Dyego, Lin o Batería) o bien con el pívot brasileño, que quedó abrumado por el sistema de ayudas que el Jaén volvió a efectuar (al igual que con el Burela), incluso con más acierto.

Aicardo disparó en un par de ocasiones desde la lejanía sin llegar a molestar en exceso a Alfonso Prieto. Se sentían intensos y Dani Rodríguez dio entrada a Borja Blanco, el único jugador de la plantilla jiennense que había ganado el trofeo (2009). Puede que fuera una ilusión emocional, aunque la mera presencia del madrileño encauzó los nervios de su equipo y la fluidez seguía desahogando, con coherencia. Prieto asustó a sus aficionados cuando Batería a punto estuvo de robarle una bola y, en otra ocasión, el balón se paseó por sus inmediaciones como quien saca al perro por el parque: sólo mirándolo. En cuanto el Barça cogió la temperatura suficiente como para llevar el peso, a Jaén le sobrevenía un problema en forma de cansancio. Para ello, las rotaciones cortas vinieron a oxigenar a los jiennenses y a evitar así un desplome físico.



Evidentemente, el propio escudo del FC Barcelona suele traer consigo un ramillete de oportunidades, como si contasen con ellas, por la tremenda calidad que atesoran. Batería, con falta o de volea, Lozano, con alguna arrancada, o las permutas entre Wilde y Gabriel solían complicar la puesta en pie de los jiennenses. En una de estas, Lin se encontró un balón franco de cara tras una serie de rebotes y tampoco logró introducir la pelota. El Barça arribó al minuto 12 con la sensación de que tenía la exclusividad del peligro, justo en el mismo instante en el que llegó a las cinco faltas, lo que pudo condicionar su presión. El límite del doble penalti fue un nuevo respiro para los jiennenses, que lo buscaron en alguna acción sin que los colegiados vieran oportuno señalar alguno. Más tarde, una gran jugada de Rafa Usín y un tiro esquinado de Aicardo tampoco podrían batir a Prieto.

La efectividad, que en otras ocasiones asesinó al Jaén, le dio vida en el momento más oportuno de su historia. Una jugada trastabillada, con presión y recuperación de Dani Martín, impulsó la estampida de los amarillos hasta la meta de Sedano, que quedó sin opción de detener el balón que le llegó a Chino en el segundo palo. Estalló la grada como si tuviera suelas de muelles y abrazó una alegría que no podían calibrar hace siquiera unos meses. La forma en la que se produjo el segundo tanto contiene la esencia del equipo andaluz: fe, lucha, coherencia y, por qué no, gol. Tuvieron tranquilidad y, para sorpresa, siguieron con la política de toque en sus acciones. El gol de Ferrao, que llegó tras un rechace de un tiro de Batería, impuso la lógica al descanso. No entraba en conciencia que un equipo como el FC Barcelona no consiguiera anotar.

No obstante, las sensaciones en el intermedio permitían encharcar los ojos jiennenses como posible prólogo de la historia. Jaén FS desactivó en la mayoría de las ocasiones los movimientos de Ferrao, pero era necesario un mínimo de cuatro piernas para intentar detener el resto de recursos y alternativas que posee el equipo catalán. La estrategia, en cambio, no fue precisa del todo, además de que los disparos lejanos se marchaban por encima del larguero andaluz. Cada maniobra positiva significaba un chute de confianza para los jiennenses, que celebraban cada oportunidad en la que no salían mermados. Replegaban bien y aquello seguía insuflando motivación a todo el banquillo. Se rozó el éxtasis cuando Carlinhos, tras una doble paralela y pisada de Solano, cruzó el balón sutilmente y superó a Sedano, pero no al palo, que escupió el balón con un beso.

Wilde y Ferrao propiciaban un Barça mucho más agresivo. Los dos pívots de distinto perfil se compenetraron alguna que otra vez y crearon bastante peligro antes de que Prieto volara en una de tantas. Incluso Rafa Usín, que estuvo activo durante sus minutos en cancha, probó fortuna dos veces y se encontró con la negativa del meta, como si su camiseta incorporara alas. En una rápida transición, Emilio ya estaba en la otra costa y no se lo pensó para anotar de puntera su tercer gol en el campeonato, que se coló por la escuadra y celebró con gesto serio (o rabia contenida). Varios equipos ya lo han mirado y es mas que probable que Venancio López le haya pedido el teléfono, viendo que su principal virtud es dejar boquiabierta a la grada.


Acto seguido, Marc Carmona decidió actuar con portero-jugador y Saad tomó la responsabilidad de acortar diferencias en la primera oportunidad que se sincronizó el juego de cinco. Y también llegaron a las cinco faltas cuando quedaban ocho minutos, aunque esta vez el temor de los culés era mucho menor. Se sentían con confianza e iniciaban de esta forma un vasallaje anunciado desde el descanso. No predijeron que errarían en alguna acción y eso les engulló por completo. Hasta tres goles más encajaron a puerta vacía, lo que hacía inútil los dos postreros tantos de Wilde y que, por primera vez, un debutante levantara el trofeo de campeón de la Copa de España.

José López, a sus 33 años, fue proclamado como MVP del torneo y aquello tuvo algo de simbolismo, de paciencia y, sobre todo, de recompensa, pues nadie encontró un nombre más idóneo para adornar el cierre. El mismo capitán levantó el trofeo y le exprimió con sus manos todo el aceite que pudo sacar. De él sólo brotaba Virgen Extra.

Antonio Pulido

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