Ronaldo ha sido el típico jugador que juegue donde juegue te encanta verlo jugar. Que jugaba en el Barça, a los madridistas les encantaba. Que tras su paso por el Inter juega en el Madrid, no pasa nada, no se le odia y a los barcelonistas les encanta verlo jugar.
Hace unos catorce años leí la mejor definición que se le podía hacer a Ronaldo. Su primer entrenador como profesional lo definió a la perfección: "Ronaldo siempre ha sido y será lo mismo: potencia, velocidad y gol".
"Il Fenómeno" comenzó su etapa futbolística en el Cruzeiro brasileño en 1993. En su única temporada allí 44 partidos, 44 goles. No está mal.
Con 17 años ganó el Mundial de EEUU de 1994, aunque no jugó ni un sólo minuto. Ese verano fue fichado por el PSV Eindhoven holandés. En dos temporadas, 57 partidos 55 goles. No está mal.
Sin duda alguna su mejor año fue su temporada con el Barça, al que llegó en el verano de 1996 por 2.500 milones de pesetas (el fichaje más caro hasta ese momento). Era un Ronaldo joven, tan sólo 20 años, en plenitud de facultades. En 49 partidos, 47 goles. No está nada mal. Todos esos goles y,además, Supercopa de España, Recopa y Copa del Rey, junto a la Copa América ganada con su selección.
En 1997 fichó por el Inter de Milán por 4.000 millones. Su primera temporada en el Inter fue espectacular, como todas las anteriores.
En el verano del 1998 disputó su segundo Mundial, su primero como estrella. Terminó sucumbiendo ante la Francia de Zidane y tras perder una final envuelta en la problemática y oscura noche anterior vivida por Ronaldo en su hotel de concentración. Unas convulsiones en su habitación hicieron que peligrara su vida y a pesar de ser dado de alta para poder jugar la final su rendimiento quedó muy mermado para ese partido.

El 19 de agosto de 2001 volvió a jugar al fútbol. En dos años, sólo unos minutos de juego y dos lesiones gravísimas. Pero volvió y, a pesar de sus continuas lesiones musculares, llegó al Mundial de Japón y Corea en 2002 para ganar su segunda Copa del Mundo y seguir hinchhándose a meter goles.
Ese verano fichó por el Madrid. Dejaba el Inter tras 99 partidos y 59 goles. En el Madrid ya era otro Ronaldo, diferente al que vimos seis años antes en nuestra Liga. Pero en una cosa no había cambiado. Sus ganas de marcar goles y su capacidad para hacerlos. Desde el verano del 2002 a diciembre de 2006 marcó con el Madrid 104 goles en 177 partidos.
A principios de 2007 fichó por el Milán, en donde comenzó su declive profesional. El 13 de febrero de 2008 se rompe el tendón rotuliano de su rodilla izquierda. Con el Milán 20 partidos y tan sólo 7 goles.
Y desde el 2009 hasta hoy se ha paseado con su sobrepeso por los campos brasileños y con la camiseta del Corinthians. Eso sí, en 65 partidos, 35 goles.

Y se va, dejándonos en el recuerdo una infinitud de goles inigualables, de regates a los porteros y de cabalgadas desde la lejanía en dirección a la portería. Se va el mejor delantero centro que ha habido nunca, ese que, como tanto le gustaba decir a mi amigo Ferru desde que lo leimos aquel día, "siempre ha sido y será lo mismo: potencia, velocidad y gol".
Para mi el mejor delantero de la historia.
ResponderEliminarUn aludo, Alberto F.