sábado, 11 de marzo de 2017

La crueldad elige al ElPozo

ElPozo Murcia 2-1 Magna Gurpea Navarra || El equipo de Imanol Arregui volvió a mostrar suficientes argumentos como para acceder a su primera final de Copa de España, pero el merecimiento, todavía en estos días, sigue sin ser un motivo de suficiente peso para decantar un resultado. Dos errores puntuales condenaron a un equipo navarro que se ganó el reconocimiento del fútbol sala (fotografías: LNFS).


El fútbol sala, como todo deporte, termina contagiando por la emoción y los sentimientos que despiertan las atmósferas en torno a su práctica. La condición del ser humano termina influyendo de tal manera que se hace casi imposible empatizar con los protagonistas. El Magna Gurpea Navarra hizo casi todo bien...menos lo que más vale en estas tesituras: afinar la puntería. La falta de acierto y un par de errores condenaron a los de Imanol Arregui, que no por seguir fiel a sus principios —portero-jugador incluido—, se le debe restar un ápice de los honores que ha merecido acumular.

El partido del ElPozo fue malo. Espeso en la finalización y sin ideas. Desde el primer minuto de la prórroga un halo de grandeza envolvió más a su rival que a él mismo, algo inusitado para un club con un extenso palmarés. El ritmo lento del encuentro ayudó a que no terminara de arrancar. Pesado, quizá atenazado, por la envergadura de la cita. Entonces el Xota se cogió los machos y se puso a morder. Fueron casi infinitas las ocasiones de las que dispuso el cuadro navarro, de todos los colores, formas y sabores, pero no conseguía embocarlas. No fue hasta el minuto octavo cuando los charcuteros chutaron por mediación de Miguelín. Fue un espejismo: ElPozo seguía circulando la bola sin la más mínima idea de qué hacer con esa cosa redonda.

Saldise, Usín o Martel —especialmente inspirado— eran los protagonistas del ataque verde. El único punto negativo radicaba en si desperdiciar tanto les haría pagar caro los siguientes minutos. El balón era colorado por puras razones de marketing, pero todo el que veía el juego se daba cuenta de que su tono era más verde que nunca, a pesar de que volvía un maleficio caprichoso a la escuadra de Arregui. Eseverri ya no pudo ni iniciar el partido y, a lo poco de hacerlo, Yoshikawa debió retirarse, lo que obligó a Alvarito a suplirlo con muchísimos minutos. Con todo y con eso, Araça inauguró el marcador desde la frontal y el ánimo cambió para mejor, no así la intención del Xota, que siguió abrumando a un ElPozo superado a base de la astucia de Dani Saldise. Asier, en su papel de seguro, prosiguió dando impulso a sus compañeros desde su posición. Nada cambio hasta el descanso.


Y todo parecía seguir igual cuando llegó. La presión del Xota continuaba estorbando de manera evidente a los murcianos, todavía sin saber el objetivo para el que estaban en pista. Con nervios. Sólo un factor externo obligaría a modificar el signo del choque. Y apareció en las botas de Martil, que involuntariamente, en un rebote, estrelló el balón en el larguero. El suyo. Casi se heló Ciudad Real. ElPozo necesitaba a sus estrellas, un destello, para crear peligro, pues basaba su planteamiento ofensivo en disparos lejanos, rechazados todos por Asier como si el cancerbero fuese un frontón móvil. Tal actitud del equipo grana evidenciaba ansia y poca idea.

Poco a poco iba subiendo la intensidad los de Josan González sin que ello arrugara a los pupilos de Imanol Arregui. Los contragolpes y los robos eran las armas navarras, ya sin tanta frecuencia como en el primer acto. Un remate de falta de Miguelín al palo acongojó un poco al Xota, que centró sus esfuerzos en mantener la renta obtenida. Se cargó de faltas, eso sí, hasta el punto de que contó cinco a falta de seis minutos, cuando Asier todavía estaba pleno de facultades. De hecho, una de sus intervenciones más meritorias fue la detención con los pies que realizó a Fernandito, con el canterano de rodillas por la ocasión marrada. Y otra en la que se tiró al suelo como si cazara un polluelo. Siempre seguro.

No pudo, sin embargo, parar el lanzamiento de 10 metros que lanzó Miguelín. Era el empate y parecía que la pista se iba a volcar definitivamente hacia un lado. Fue ahí, justo después de encajar el gol, cuando más se vio la identidad del Magna Gurpea: portero-jugador con Eric Martel. Y tuvo oportunidades. Las mereció por la valentía. Una de Martel, un ratoneo de Saldise en el área o un 3vs1 fallado por Jesulito podría haber sido suficiente como para desnivelar la contienda. Miguelín dispuso de otro 10 metros que, en este caso, lanzó fuera.

La pista estaba en ascuas y sólo uno, el Xota, parecía acabar con esto cuanto antes. Nakata no se quitaba la camiseta blanca y seguía concienciado de marcar. Jesulito, una vez más, se fabricó una oportunidad sin acierto. La crueldad estaba a la vuelta de la esquina. En una de las últimas acciones, Martel decidió ir directo hacia el centro de la zona murciana. Llegó a disparar cuando restaban pocos segundos, todavía suficientes para que Fabio detuviera y Cardinal, con el tiempo consumiéndose como un cigarrillo en la acera, disparó con tanta precisión que el balón pasó por el sobaco del larguero. Y entró.


Fue entonces cuando salieron las lágrimas y las injusticias de los rostros navarros. Era un final demasiado contrariado en función del desarrollo del partido. Pero era el que es. Típico del deporte. Sin favores.

Antonio Pulido Casas
@Ninozurich


Ficha técnica:

ElPozo Murcia: Fabio; Bebe, Miguelín, Raúl Campos y Álex —quinteto inicial—; Elías, Cardinal, Andresito, Fernando, Pito, Marinovic y Matteus.
Magna Gurpea: Asier; Araça, Yoshikawa, Dani Saldise y Rafa Usín —quinteto inicial—; Jesulito, Alvarito, Roberto Martil y Eric Martel.
Goles: 0-1, Araça, min.14; 1-1, Miguelín, min.36; 2-1, Cardinal, min.40.
Árbitros: Moreno Reina y Ramos Martín amonestaron a Rafa Usín y Pito.
Incidencias: Partido correspondiente a la primera semifinal de la XXVIII Copa de España de Ciudad Real, celebrado en el Pabellón Quijote Arena, ante más de 5.000 personas.

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